lunes, 5 de septiembre de 2011

SÍNDROME DE DOWN

2ª COMUNICACIÓN
MARÍA JOSÉ RIOJA DE MIGUEL
GRUPO 3 SÍNDROME DE DOWN


Síndrome Down
DEFINICIÓN

Las personas con Síndrome de Down tienen una alteración genética (un cromosoma extra en el par 21), muestran unas características específicas. No es una enfermedad. Uno de cada 800 a 1.000 engendrados son niños con Síndrome de Down.
El 80% de los niños con Síndrome de Down nacen de madres que han superado los 35 años de edad.

DESARROLLO PSICOMOTOR

Los trabajos realizados sobre el desarrollo psicomotor de los niños y niñas con síndrome de Down, ha puesto de manifiesto una serie de peculiaridades asociadas que pueden explicar el retardo psicomotor que experimentan estos niños.
Algunas de estas características son las siguientes:
- Hipotonía: el tono se refiere a la tensión de un músculo cuando está en estado de reposo. La cantidad de tono está controlada por el cerebro. La hipotonía es una disminución de este tono muscular. La hipotonía hará más difícil aprender a mantener el equilibrio en determinadas actividades.
- Reducción de la fuerza: los niños con síndrome Down tienen menos fuerza muscular. La fuerza puede mejorar mucho mediante la repetición y la práctica. Es importante que aumente la fuerza muscular porque, de lo contrario, los niños tienden a compensar su debilidad haciendo movimientos que son más fáciles a corto plazo, pero resultan perjudiciales a la larga.
- Extremidades cortas: los brazos y piernas de los niños con síndrome Down son cortos en relación con la longitud de su tronco, esto repercute de forma que, actividades que normalmente podrían realizar, se vean limitadas.
- Alteraciones cardiorespiratorias: estas alteraciones no están directamente relacionadas con lo que es el aparato locomotor, pero sí es muy importante tenerlas en cuenta a la hora de realizar cualquier actividad física; así, sería bueno trabajar la resistencia.
Todos estos factores llevan a que el niño con síndrome de Down tenga barreras no sólo a la hora de practicar actividades físicas sino en su conducta motora diaria. Si no se trabaja bien desde pequeño, el niño puede presentar problemas de aceptación social debido a sus problemas motrices.”
DESARROLLO COGNITIVO
El retraso mental asociado al Síndrome de Down, alteraciones de la memoria y el lenguaje y defectos cognitivos en procesamiento auditivo-verbal, que con toda probabilidad dependen de las anomalías estructurales y funcionales presentes en el sistema nerviosos central, pudiendo dar como resultado diversos tipos y grados de disfunción cognitiva y neurológica. El retraso mental en el Síndrome de Down se caracteriza por la dificultad de adquirir y estabilizar la información como resultado de anormalidades neuronales concretas
En las personas con Sindrome de Down el coeficiente intelectual puede variar entre 40 y 80, pero lo más frecuente es que oscile entre 50 y 60, siendo excepcionalmente superior a 70, por lo que se puede hablar de una discapacidad intelectual moderada.
Un 5% manifiesta un alto funcionamiento de CI superior a 60.
Un 65% manifiesta afectación moderada de CI entre el 40-60.
Un 5-7% manifiestan un CI por debajo de 40.
Un 95% de los niños con Síndrome de Down aprende a leer comprensivamente y disfruta de la lectura.
Algunas de las características son las siguientes:

-la producción del lenguaje y en el habla.
-problemas de procesamiento de la información.
-problemas de consolidación de la memoria.
-alteraciones del aprendizaje viso-espacial.
-Dificultad en los procesos de conceptualización, generalización, transferencia de aprendizajes y abstracción.
-Les cuesta la planificación de estrategias, encaminadas a la resolución de problemas.
-Desorientación espacial y temporal.
DESARROLLO PERCEPTIVO
- Manifiestan más tarde preferencias visuales por dibujos y adquieren más tarde la memoria visual de reconocimiento con dibujos abstractos y colores.
- En cuanto al sentido del tacto, la discriminación táctil es inferior y tienen más dificultades para diferenciar objetos con el tacto.
- Tienen un sentido musical especial. Parece ser que tienen mejor sentido del ritmo que otros grupos de alumnos con deficiencia mental.
CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS CON SINDROME DE DOWN
Características de la personalidad:
- Escasa iniciativa.
- Menor capacidad para inhibirse, dejándose llevar por la efusividad y el afecto excesivo.
- Dificultad para modificar sus conductas, tienen gran dificultad para iniciar actividades nuevas.
- Su capacidad de respuesta y de reacción ante cualquier acontecimiento externo es muy baja, mostrando un gran desinterés por todo lo que les es ajeno.
- Son constantes, tenaces, puntuales y responsables en su trabajo.
- Asimismo, se muestran colaboradores, afectuosos y sociables.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

- Algunas de las señas físicas más comunes del Síndrome de Down son: pliegues en los extremos internos de los ojos, un puente de la nariz plano, orejas que son pequeñas o se ven más abajo de lo normal, cuello más corto y ancho, dedos meñiques curvos, un espacio entre el dedo gordo del pie y el segundo dedo del pie y extremidades inferiores ligeramente acortadas.
- Ninguna de estas señas será causa de problemas severos de salud pero son muy sensibles a las infecciones, localizadas preferentemente en oídos, ojos y vías respiratorias debido a su peculiar constitución.
ESCOLARIZACIÓN
El alumnado con retraso mental se escolariza en los centros ordinarios integrados en las aulas ordinarias con el apoyo especializado de los maestros y maestras de educación especial y de audición y lenguaje.
Sólo se escolarizan en aulas y centros específicos de educación especial cuando sus necesidades educativas especiales permanentes están asociadas a condiciones personales de discapacidad que requieran, de acuerdo con la evaluación y dictamen realizados por los equipos de orientación educativa, adaptaciones muy significativas en las áreas del currículo oficial que les corresponda por su edad, y cuando se considere por ello que no sería posible su adaptación e integración social en un aula o en un centro escolar ordinario.
La escolarización es especialmente beneficiosa en los primeros años, agudizándose los problemas conforme los niños crecen, especialmente hacia el inicio de la secundaria, debido sobre todo a dos causas fundamentales:
Durante la escolaridad, siguen el currículo establecido para la etapa educativa que les corresponde cursar, realizando las adaptaciones curriculares necesarias y, en algunos casos, tomando como referente las competencias curriculares del ciclo o la etapa anterior. Estas adaptaciones han de contemplar, con carácter prioritario, los objetivos, contenidos y actividades que contribuyan al desarrollo cognitivo del lenguaje y de la comunicación, así como de las destrezas psicomotoras, las habilidades sociales y de autonomía personal, aspectos que, por lo general, tienen un desarrollo limitado en este alumnado.

INTERVENCIÓN EDUCATIVA

Los objetivos para el alumno Síndrome de Down deben ser muy claros y concisos.
Los objetivos que nos marcamos con un niño son la base de toda la programación, ya que de ellos van a depender los contenidos y las actividades que vayamos a realizar.
En ocasiones, como se ha dicho anteriormente, bastará con modificar las actividades o la evaluación, pero en los casos de las adaptaciones curriculares significativas, es preciso modificar o eliminar determinados objetivos del currículo, o bien incluir otros que consideremos necesarios. En el caso de los niños con síndrome de Down, las adaptaciones curriculares significativas van siendo más numerosas a medida que vamos avanzando en el sistema escolar.
Si hay algo importante en las adaptaciones curriculares de los niños con síndrome de Down es la necesidad de descomponer los objetivos en objetivos parciales. Necesitamos analizar los pasos intermedios necesarios para alcanzar un objetivo final, de manera que el niño pueda adquirir un determinado contenido sin lagunas y sin dejarse aspectos básicos sin comprender.
Los objetivos han de ser:
- Individuales. Ningún niño es igual a otro, y un niño con síndrome de Down tampoco. La programación debe ir dirigida a cada alumno en concreto.
- Prioritarios, es decir, los más importantes para ese momento. Es preciso establecer prioridades, porque no todo se puede conseguir.
- Funcionales. Lo que para unos niños es funcional, no siempre lo es para todos. Por ejemplo, a la hora de realizar la pinza digital, algunos niños con síndrome de Down muestran más precisión con los dedos pulgar y medio. El profesor debe preguntarse qué es lo que pretende: o que el niño sea capaz de coger objetos pequeños o incluso escribir funcionalmente con una pinza “incorrecta”, o conseguir una pinza perfecta a costa de que ésta sea menos funcional. O, por otro lado, qué es más funcional: que el niño aprenda a comer por sí solo, a ser más autónomo y a tener más habilidades sociales, o que sea capaz de comunicarse en inglés.
- Secuenciales y estructurados. Debemos elegir aquellos objetivos que son base para futuras adquisiciones necesarias y dividir los objetivos generales en objetivos específicos.
- Evaluables, operativos y medibles. Si nos ponemos como objetivo “que mejore su atención”, éste no es operativo ya que es muy relativo. Es bastante previsible que mejore la atención de un niño, pero no sabemos cuánto ha mejorado. Por otro lado, nunca lo alcanzaremos, ya que siempre es posible mejorarla.

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